El encuentro tuvo además un atractivo particular para el conjunto estadounidense, ya que marcó el comienzo del ciclo de Kily González como entrenador. El argentino asumió recientemente y tuvo su estreno nada menos que con la «Pulga» como principal figura de su equipo.
Y su compatriota y mejor jugador de la historia no defraudó, ya que fue la gran figura de la noche con un gol de cabeza, su número 100 en Inter Miami, y una asistencia a Casemiro para el 2-0 definitivo.
El astro rosarino se afianza como el futbolista más ganador de la historia, y además alcanzó otro hito: el mayor goleador de finales.